Ruiseñor (Luscinia megarhynchos)
El célebre ruiseñor tiene un aspecto más bien vulgar, pero todo el mundo reconoce su habilidad para el canto. Ya sabemos que en la naturaleza las cosas nunca son “porque sí”, así que te explicamos unos cuantos detalles de este cantor nato que te ayudarán a identificarlo y entenderlo mejor.
El registro de un cantante lírico
El pequeño ruiseñor es capaz de emitir unas 200 estrofas diferentes, formadas por una gran cantidad de elementos vocales.
Sólo es cantor el macho, que atrae a las hembras y defiende su territorio con estos cantos. La complejidad y variedad del repertorio transmiten experiencia y buena memoria, y evita que hembras y rivales se acostumbren al canto.
Se sabe que los jóvenes “aprenden” a cantar escuchando a los adultos. Si en una zona hay un macho excepcional, el nivel de canto de toda la población cercana mejora.
Calidad… y cantidad
Este pájaro canta sin parar día y noche, debido a esto, su canto destaca mucho, haciendo que las hembras localicen mejor al macho.
Hay registros de machos cantando ininterrumpidamente durante días enteros, hasta que los pollos nacen. Es entonces cuando dejan de cantar para dedicarse a alimentarlos.
Discreto y efectivo
Al ruiseñor le gusta anidar casi a ras de suelo, en nidos hechos de hojas secas, musgo y hierba. Tiene preferencia por arbustos y matorrales densos y húmedos. Esto le permite encontrar insectos de manera eficaz, y esconderse rápidamente en caso de peligro.
Es por esto que tiene un aspecto tan “vulgar”. Los colores pardos y neutros le ayudan a pasar desapercibido ante depredadores y otros peligros.
En resumen, Es un pajarillo de aspecto discreto, que sabe camuflarse muy bien, pero que destaca en cualquier lugar donde esté por su constante y variado canto.
