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Abubilla

Abubilla (Upupa epops)

La especie de hoy es un bicho espectacular: tanto su aspecto como su comportamiento son verdaderamente peculiares. Y es que la abubilla es todo un cúmulo de curiosidades.

Esta llamativa ave, de unos 25–30 cm de longitud, se reconoce fácilmente por su color ocre anaranjado y sus alas listadas en blanco y negro. Posee una cresta muy característica, que despliega para comunicar estados de alerta, excitación o durante el cortejo.

Elegante pero “marrana”

La abubilla anida en huecos y cavidades de árboles o construcciones. Durante la cría, produce una secreción muy maloliente desde la glándula uropigial, que impregna el nido y los huevos.

Esta sustancia actúa como defensa frente a depredadores y se cree que tiene propiedades antibacterianas que protegen a huevos y pollos

Si un intruso se acerca, pueden incluso “atacar” rociando esta secreción.

Además, los pollos son capaces de lanzar excrementos hacia el visitante con sorprendente puntería.

El pico de la abubilla

Al salir del nido para alimentarse, presenta un vuelo ondulante y algo errático, a menudo comparado con el de una mariposa.

Ya en el suelo, utiliza su pico como una auténtica sonda. Gracias a sus terminaciones nerviosas, puede detectar bajo tierra larvas y gusanos que constituyen la base de su dieta.

El uso continuo del pico para excavar provoca desgaste, pero este se compensa mediante un crecimiento constante de queratina, manteniendo su longitud y curvatura en un equilibrio funcional.

Esta regeneración se adapta al uso que le da cada ejemplar, variando ligeramente según el tipo de suelo o la intensidad de excavación. De hecho, su estado puede dar pistas sobre la calidad del hábitat.

Un linaje particular

La abubilla es una especie relativamente aislada desde el punto de vista evolutivo. Aunque comparte linaje con aves tropicales y africanas, es la única de su grupo ampliamente distribuida en Eurasia.

Esto explica que conserve rasgos poco comunes en su entorno, ya que su estrategia ha seguido siendo eficaz sin necesidad de cambios radicales. Su relación con bacterias simbióticas y la escasa competencia directa refuerzan esta estabilidad.

En pocas palabras, la abubilla es un animal sorprendentemente eficiente:
un ave elegante, discreta y altamente especializada, que combina comportamiento, química y adaptación de una forma poco común en nuestro entorno.

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