AutilloBl

Autillo

Autillo europeo (Otus scops)

Seguimos con las rapaces. Esta semana he oído por primera vez al ejemplar de autillo que escucho todos los años volver cuando empieza el buen tiempo.

Este pequeño fantasma es un habitual en el bajo pirineo. Cuando empieza el buen tiempo sube desde África para pasar unos meses con nosotros. Aunque es prácticamente imposible verlo sin más, estoy seguro de que lo has oído más veces de las que crees.

El pequeño fantasma…

Es una rapaz de unos 20 cm de longitud, y posee uno de los sistemas de camuflaje más sofisticados del mundo natural.

No solo presenta un patrón de colores perfectamente mimetizado con el entorno (su plumaje es prácticamente idéntico a la corteza de las ramas en las que se posa), sino que además muestra polimorfismo. Esto significa que dentro de la misma especie existen variaciones de tono, adaptadas al entorno concreto en el que vive cada individuo. También adapta la postura al lugar donde se posa, estirando el cuerpo y alineándose con la rama para volverse prácticamente indistinguible. Además entrecierra sus brillantes ojos amarillos hasta dejarlos como una rendija, lo que le permite ver sin que el brillo delate su posición.

Todo esto, unido a su pequeño tamaño y a su vuelo completamente silencioso, hace del autillo un ave realmente difícil de ver.

… Al que seguro que has oído

Tiene un canto tan regular y monótono que a menudo se confunde con una alarma lejana o un pitido mecánico. De hecho, se ha llegado a estudiar como referencia natural de intervalos.

A veces se confunde con el canto del Alytes obstetricans (sapo partero), aunque este resulta ligeramente más irregular

Es una rapaz, pero…

Su dieta se basa principalmente en insectos. Puede capturarlos incluso en vuelo, con una agilidad más propia de un murciélago.

Esta dependencia hace que evite el invierno: migra en busca de entornos donde abundan grandes escarabajos, grillos o saltamontes. Es, además, un eficaz controlador de insectos nocturnos.

Puede llegar a cazar pequeños roedores o incluso aves de pequeño tamaño, pero lo hará de forma ocasional, solo cuando no puede mantener su dieta habitual.

El nómada no construye hogar.

Nuestro pequeño protagonista no construye nidos, sino que aprovecha huecos ya existentes: cavidades en árboles, nidos abandonados o agujeros en muros y construcciones. Gracias a ello, no tiene grandes dificultades para asentarse cerca de zonas habitadas.

Tras regresar de sus áreas de invernada, puede ocupar el mismo lugar durante varios años, siempre que las condiciones se mantengan favorables.

El autillo —Otus scops— es un compañero discreto y útil. Si escuchas un pitido repetitivo y mecánico en la noche, es muy probable que tengas cerca a este pequeño aliado… y que, gracias a él, los insectos te estén dando tregua.

Añadir un comentario

No se publicará tu dirección de correo electrónico. Los campos obligatorios están marcados con *