Picaraza (Pica pica)
Hoy contamos algunas curiosidades de esta ave blanca y negra con espectaculares brillos azulados. Tiene cierta mala fama, pero su vuelo y su inteligencia nunca dejan de sorprender.
Le gusta observar a los humanos y suele rondar las zonas habitadas. Tiene fama de robar objetos brillantes y de ser una gran ladrona pero, aunque a veces puede sentirse atraída por brillos o colores llamativos, lo habitual es que los evite por puro instinto de supervivencia.
La familia es la familia
Es un ave que permanece todo el año en la misma zona. Vive generalmente en pareja, sin formar grandes bandadas, y construye nidos grandes y muy elaborados. En invierno, sin embargo, a veces se agrupa y duerme en nidos “sociales”, compartiendo espacio con otros ejemplares.
Además, les gusta “conversar” con su entorno, imitando sonidos de otras aves, de perros e incluso ruidos humanos como alarmas o motores.
Es un cerebrito
Se sabe que su inteligencia es comparable a la de cuervos y delfines. Son capaces de reconocerse en un espejo —algo muy poco común— y de planificar el almacenamiento de comida, escondiéndola para más adelante. También se considera que entienden el concepto de causa y efecto. ¡Incluso pueden guardar rencor! (O, al contrario, cogerte confianza).
Algunas picarazas jóvenes ayudan a sus padres a criar nuevas camadas, un comportamiento poco común en aves y también en muchas otras especies animales.
Sus nombres
Lo más habitual es conocerlas como urracas, pero en Aragón y zonas cercanas es muy común llamarlas picarazas. Según la región, reciben otros nombres populares como picaza, marica, pepa o juanita. En algunas zonas incluso se las llama garza o garsa, lo que a veces provoca confusión con la garza acuática de patas largas que todos conocemos.
Según Ovidio, las urracas fueron en su día las Piérides, nueve hermanas con gran talento musical que se atrevieron a competir con las Musas. Al perder, fueron transformadas en picarazas como castigo, conservando su carácter charlatán y ruidoso.
