Trepador azul (Sitta europaea)
Nuestra ave de la semana es el trepador azul, un acróbata sorprendente que en Aragón llamamos corretroncos (aunque el nombre se use para otras especies según la zona).
En la península tenemos dos subespecies: caesia, predominante en el norte y Pirineos, e hispaniensis, abundante en el centro y sur. Es un ave sedentaria que defiende su territorio incluso en los inviernos más duros.
El acróbata
A diferencia de otros pájaros que trepan apoyándose en la cola, el trepador azul es una de las pocas especies que lo hace usando solo sus fuertes garras. Su habilidad desafía la gravedad: puede bajar troncos de cabeza o recorrer la parte inferior de las ramas con total facilidad.
El pequeño forzudo
No solo tiene patas potentes; su pico es una herramienta de precisión increíble. Encaja semillas, nueces o avellanas en las grietas de la corteza para golpearlas como si usara un torno de banco. De ahí su nombre en inglés, nuthatch, que proviene del término hnutu (nuez) y hack (hachar/picar).
El constructor
No excava sus propios nidos, sino que reforma los nidos abandonados por pájaros carpinteros. Como la entrada suele ser muy grande, estrecha el agujero con una mezcla de barro y saliva para impedir el paso a depredadores o competidores. Después, forra el suelo con escamas de corteza de pino para mayor confort. Este comportamiento también lo repite en cajas nido artificiales.
El pequeño trepador azul es, sin duda, la definición perfecta de “pequeño pero matón”.
